España celebra alrededor de 170.000 bodas al año, cifra que crece cerca de un 2% anualmente según el INE, y desde la pandemia, los recién casados apuestan por viajes cada vez más largos y a destinos más lejanos. Asia, África y América Latina se han convertido en las regiones favoritas para las lunas de miel, con países como Vietnam, Tailandia, Maldivas, Japón, Filipinas, Australia, Sudáfrica, Zanzíbar, Costa Rica, Chile o Brasil entre los destinos más deseados.
El problema es que muchos de estos destinos no cuentan con sistemas sanitarios públicos accesibles para turistas o exigen el pago inmediato de los servicios médicos. A eso se suman los costes de repatriación o la dificultad de acceso a asistencia médica en zonas remotas.
“Muchos viajeros subestiman el coste real de la asistencia médica fuera de Europa. En destinos lejanos, incluso una dolencia leve puede implicar hospitalización y gastos elevados”, señala Fernando Barcenilla, head comercial de la línea de negocio de Viaje de Allianz Partners España.
Entre los casos reales registrados por la compañía destacan también un episodio de gastroenteritis en Japón que derivó en desmayo y requirió sutura, con un coste de 3.400 euros, o una fractura de cadera en Estados Unidos con intervención quirúrgica, prótesis e ingreso hospitalario que alcanzó los 135.000 dólares.
Contratar un seguro de viaje cubre no solo los gastos médicos, sino también cancelaciones, pérdida de equipaje e incidencias durante el trayecto. "Una luna de miel es una inversión emocional y económica importante. Contar con un seguro permite disfrutarla con tranquilidad, sabiendo que cualquier imprevisto está cubierto", concluye el experto.